domingo, 22 de noviembre de 2009

Un poco de Historia







Ya en 1878 inauguró los estudios en la casa de la antigua Vicaria Eclesiástica, situada en el lugar donde se levantó después el palacio de la Diputación, y nombró rector a D. Casimiro Piñera, que sería el cuarto Obispo-Prior. Al no contar con internado no se le concedió el nombre de Seminario. Guisasola puso al Seminario bajo la advocación y el patrocinio de Santo Tomás de Aquino, pero en 1929 cambió su titularidad por la de Santo Tomás de Villanueva y la del maestro Juan de Ávila, santos ambos que, además de ser manchegos, se adelantaron a Trento en la creación de seminarios, el primero con su Colegio valenciano de la Presentación, y el segundo con sus Memoriales al Concilio de Trento.

La primera preocupación fue buscar sede adecuada para estudios e internado. El Gobierno no la proporcionó. Se pensó en el hospital de San Juan de Dios, sito en la calle Dorada (ahora de Ruiz Morote), hoy desaparecido; pero, aparte de estar ocupado por otras instituciones docentes, se comprobó que no ofrecía las condiciones necesarias para adaptarlo a internado. Tras varios tanteos, el Obispo se decidió a levantar por su cuenta, un edificio de nueva planta, y eligió para ello el huerto del Moral, en la actual calle de Alarcos. Se colocó la primera piedra el día de San José de 1882. Como los ahorros previstos no fueron suficientes, el nuevo Obispo, Cascajares, planteó un empréstito entre los feligreses. El edificio fue inaugurado por el tercer Obispo, Rancés, en octubre de 1887.



Este amplio caserón, de notable valor arquitectónico y estético, se quedó pequeño en los años de la posguerra civil, lo que obligó a trasladar provisionalmente parte de la comunidad estudiantil a la casa del Instituto Popular de la Concepción, en la calle de la Mata.
Seminaristas menores en el patio del Seminario de la calle la Mata
Como, por otra parte, la calle de Alarcos, paso normal al parque Gasset, resultaba ya demasiado ruidosa, el obispo Echeverría se decidió a levantar una nueva sede en la que se reuniera de nuevo toda la comunidad estudiantil y gozara de la paz conveniente para su vida y trabajo. Se escogió un lugar próximo a la carretera de Porzuna, y se colocó la primera piedra en 1954, año de las bodas de oro sacerdotales del obispo, que murió el mismo año. Continuó las obras su sucesor Hervás y el edificio, sin terminar del todo, pudo acoger ya en 1960 a los primeros alumnos que estaban en el Instituto Popular de la Purísima Concepción, y en 1961 a la totalidad de los seminaristas. Al quedar sin terminar el nuevo edificio y hacerse necesarias adaptaciones para acomodarlos a las necesidades sociales y educativas actuales, se han realizado en estos últimos cuatro años (años 1994-98) las obras de remodelación.





sábado, 7 de noviembre de 2009

ENCUENTROS DAVID



El próximo 14 y 15 de Noviembre tendrá lugar el primer encuentro David del año. Son convivencias vocacionales para chicos que estén cursando de 6º de Primaria a 2º Bachillerato. Infórmate en tu parroquia. Mucho ánimo. Te esperamos.

sábado, 17 de octubre de 2009


En la comunidad de Bachiller nos encontramos los chicos de 3º y 4º de E.S.O. y los dos cursos de Bachiller, es decir, los chicos de 14 a 18 años. Pero el seminario no es un internado educativo, sino un lugar de formación humana y sacerdotal. Esta formación comprende varias fases, una por comunidad. A la comunidad de Bachiller le corresponde la fase de la construcción de la personalidad. Esto no sólo es así en el Seminario, sino que ocurre de la misma forma en todos los lugares. En esta etapa de la vida todos los jóvenes sentamos las bases de nuestra personalidad, de nuestro Yo.

En el Seminario esta formación se realiza sobre tres aspectos de nuestra vida diaria: estudio, vida comunitaria y oración. En el estudio aprendemos el valor del trabajo, del esfuerzo y de la constancia. La vida comunitaria engloba actividades como las clases, el tiempo de ocio o el deporte. Este último es uno de los pilares de la comunidad de Bachiller, pues con el conocemos la importancia del trabajo en equipo, la deportividad, el saber ganar o el saber perder. Además es muy importante para descansar el cerebro de tanto estudiar. El tercer aspecto, la oración, nos lleva a hacer del Evangelio nuestra norma de vida, a dejarnos esculpir por Dios. La parte más importante de la oración es la meditación personal. Aquí es donde de verdad se decide si queremos seguir a Cristo, si queremos estar en el Seminario. Esta decisión es libre, y le tenemos que dar una respuesta personal, aunque contamos con el consejo del formador y los compañeros. Estos tres aspectos constituyen una unidad indivisible para la construcción de la personalidad en el Seminario. Para estar aquí lo más importante es esforzarse en cumplirlos cada día, orientando este esfuerzo en una posible llamada al sacerdocio. En el desarrollo de este proceso, el formador juega un papel muy importante. El formador es quien nos ayuda cuando tenemos un problema con los amigos o con el estudio, cuando necesitamos un consejo… Pero sobre todo él es quien nos ayuda a discernir lo que Dios quiere de nosotros.

En resumen, la comunidad de Bachiller es un grupo de jóvenes que queremos construir nuestra personalidad de acuerdo al mensaje de vida del Evangelio. Esto se realiza con vistas a una posible llamada al sacerdocio y guiados por el consejo del formador.


por José López
alumno de la comunidad de bachiller